Las relaciones internacionales de Honduras con los países vecinos

Mapa de Honduras Con más de ocho millones de habitantes y 110.000 kilómetros cuadrados de extensión, Honduras es uno de los países clave de la zona denominada como América central. Fronteriza con Nicaragua, El Salvador y Guatemala y con el llamado Golfo de Fonseca como zona marítima matriz, hablamos de un país soberano que cuenta con graves problemas sociales -narcotráfico, pandillas, tasa de pobreza- acuciados por la gran crisis económica que sacude medio planeta. Honduras es un país relativamente joven si lo comparamos con las naciones del Viejo Continente, sobretodo debido a los siglos de ocupación colonial de España. Consiguió su independencia en el siglo XIX, cuando el imperio español decaía por momentos. Desde entonces se ha convertido en una nación con códigos propios, que ha tenido sus más y sus menos con economías cercanas y sigue manteniendo vínculos con el hoy país -otrora imperio- que conquistó sus tierras, adaptando una cultura, una religión y unos usos sociales propios. Como no podía ser de otra forma, las relaciones internacionales de Honduras con sus países vecinos forman una opaca red de vínculos. Desentrañarla no es fácil, pero sí ubicar algunos puntos de conflicto y acuerdo.

Los espacios marítimos

Nicaragua y El Salvador son los países vecinos que copan las relaciones internacionales de corto alcance de Honduras, no en vano pueblan la mayoría de fronteras naturales de la nación centroamericana. Uno de los principales puntos de fricción son la fronteras marítimas, delimitadas dentro de la vasta extensión denominada como “Golfo de Fonseca”. Los presidente de Honduras -Porfirio Lobo-, Nicaragua -Daniel Ortega- y El Salvador -Mauricio Funes- departieron en una cumbre trilateral organizada el pasado mes de marzo sobre el futuro de las fronteras marítimas de sus respectivos países, en una nueva ola de confraternización entre las tres naciones. Las fronteras fueron delimitadas en 1982, a través de una sentencia del Tribunal Internacional de la Haya, pero desde entonces han sido punto de fricción, como suele ocurrir en las fronteras territoriales.

La corriente actual es de cordialidad, pero no siempre fue así. Uno de los episodios más recientes fue la llamada “Guerra del fútbol” -también guerra de las 100 horas-, bautizada así por un periodista extranjero por hallar su causa en los disturbios ocasionados en un partido futbolístico entre los equipos de Honduras y el Salvador. La causa verdadera era la disputa de ciertos territorios y el conflicto causó un éxodo masivo de agricultores salvadoreños de Honduras. Ya saben, los pobres -sean del país que sean- siempre pagan. Al final se repartieron las tierras, quedando un islote -llamado isla Conejo- como punto de fricción. Hay conflictos que nunca acaban.

La relación con España

La otra gran vertiente de las relaciones internacionales de Honduras es su relación con España, otrora país conquistador, a quién le unen fuertes vínculos históricos e incluso emocionales. A pesar que hubo años turbulentos -una descolonización nunca es fácil- las relaciones que comparten España y Honduras podrían definirse como “cordiales”. España restableció su embajada en el país centroamericano a mediados del siglo XX y desde hace cinco años cuenta con un centro cultural en la capital Tegucigalpa. La reciente visita realizada por el príncipe Felipe -enero 2012- al país hondureño para estrechar lazos entre ambas naciones ilustra la cordialidad existente, cimentada en acuerdos económicos y en la apueste de empresas españolas por la economía del país americano.

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Los problemas sociales de Honduras

Desequilibrio social hondureño Centroamérica es una región difícil, donde quizá se encuentran los países con mayores desigualdades del mundo. Así lo atestiguan los datos de los informes anuales que redacta el Consejo Centroamericano de Procuradores de Derechos Humanos (CCPDH). Y Honduras no es una excepción. Desde su independencia como colonias españolas hasta día de hoy, gran parte de estas naciones han ido cambiando de gobierno en gobierno tras golpes militares o revueltas sociales, buscando la forma más justa -o eficaz- de llevar el país hacia adelante y luchando contra la influencia de los poderes internacionales, sumidos en sus propias guerras y defendiendo sus propios intereses. En el caso de Honduras, esta endémica y convulsa situación política ha generado diversos problemas sociales, como el analfabetismo, derivado de su modelo productivo basado prácticamente en la agricultura y la ganadería, o la alta mortalidad infantil. Asimismo, las tasas de corrupción y delincuencia superan con creces la de cualquier país desarrollado. Según los últimos datos, cada día se cometen dos homicidios en el país hondureño. Los problemas sociales de Honduras son muchos y atajarlos no es tarea fácil

“La guerra del fútbol”

Hablar de Honduras es hablar de la conocida como “guerra del fútbol”. Aunque el deporte nacional poco tuvo que ver con los motivos del conflicto, más allá de ser el desencadenante de los enfrentamientos que tuvieron lugar en 1969 tras un partido de fútbol entre las selecciones de Honduras y El Salvador. Los países fronterizos vivían momentos de máxima tensión: Honduras acababa de realizar una reforma agraria con la cual expulsaba del país a miles de salvadoreños, que habían emigrado a esas tierras para trabajar en el campo, ya que en su país estaban controladas por grandes terratenientes.

El resultado de este conflicto resulta todavía hoy tangible en ambos países. Se agravó la situación social de ambos, sobre todo de El Salvador, con miles de indocumentados regresando al país. En Honduras las fuerzas militares cobraron mayor protagonismo, hecho que aún hoy es constatable. Rara vez los conflictos por la tierra tienen a los que trabajan como beneficiarios. La historia bélica es así de injusta.

La pesadilla del huracán Mitch y golpe de estado en 2009

Otro de los golpes más duros que ha recibido el país centroamericano de forma reciente ocurrió en 1998, cuando el huracán Mitch azotó sus tierras. El fenómeno arrasó con buena parte del territorio de Honduras y agravó más si cabe las desigualdades sociales, por no contar los centenares de miles de muertes que causó. Tras el huracán, se procuró una veloz reconstrucción del país, con Carlos Roberto Flores Facussé como presidente, pero la violencia se instaló en la sociedad hondureña hasta el día de hoy. La supervivencia es un campo de cultivo para pandillas y grupos de crimen organizado.

El país celebró en 2009 las primeras elecciones democráticas “normales” de su historia. Aunque en su constitución de 1982 está estipulado que son una república democrática, tardaron 27 años en celebrar unas elecciones. Estos comicios se celebraron bajo la atenta mirada de la comunidad internacional, ya que poco antes los militares dieron un golpe de estado y depositaron el poder en Roberto Micheletti, arrebatándoselo a Manuel Zelaya porque había iniciado tratos económicos con Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Tras esas elecciones, el país continúa luchando contra la delincuencia y el analfabetismo. Esa tarea reside ahora en los hombros de Porfirio Lobo.

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Honduras, sistema político y social actual

Honduras, país sudamericano Honduras se ha vuelto en los últimos años en un país convulso, donde los problemas sociales sacuden los cimientos de una República que aún tiene mucho camino por recorrer. Porfirio Lobo es el presidente actual y tiene la difícil tarea de ensamblar una nación desnutrida por el hambre de los más desfavorecidos, castigada por el narcotráfico y las bandas y subyugada por los llamados poderes de facto, que no dudan a la hora de ejercer su influencia si se ven amenazados. Así, este empresario agrícola debe trabajar en muchas vertientes para aplacar una gran multitud frentes y debe vigilar para no crearse muchos enemigos, ya que podría pasarle como al destituido Manuel Zelaya y su sempiterno gorro de cowboy. Honduras podría definirse como un polvorín, como un país que posee una constitución que otorga fundamentos teóricos a sus sistemas político y social. Lo malo es que, como en la mayoría de casos, una cosa es la teoría y otra la práctica. El desarrollo de una casi nunca va aparejado al de la otra.

Tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.

El sistema político actual de Honduras tiene grandes vínculos con el desarrollo teórico de la democracia moderna. Es una república que comparte la teoría de la separación de tres poderes autónomos -legislativo, ejecutivo y judicial- confeccionada en los albores del siglo XVIII por autores como Rosseau y Montesquieu. Democracia es la palabra clave, ya que la separación en tres ramas de poder tiene como principal función la garantización de una justicia y gobiernos equitativos, iguales para todo el pueblo. Aunque luego las cosas no sean así.

El poder legislativo -la capacidad de redactar reglamentos que actúen como leyes- recae en el Congreso de los Diputados, elegido por sufragio directo. Sin embargo, la historia del país -con elecciones llenas de problemas y golpes de Estado- ha causado que el alcance de estos se haya visto ensombrecido. Ahora, parece que las cosas van por buen cauce. El poder ejecutivo -capacidad para hacer cumplir las leyes- recae en el Gobierno. El jefe de Estado actual es Porfirio Lobo y tiene una ardua tarea por delante. El poder judicial está en manos de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, con magistrados electos por períodos de siete años, que son los garantes encargados de impartir justicia. Los fundamentos están cimentados, vemos la realidad.

Sistema social

Al estudiar los sistemas político y social en Honduras nos damos cuenta de la diferenciación de clases existente en el país. Tal como ocurre en muchos naciones de su continente, Honduras define el arquetipo de nación donde los ricos son muy ricos y los pobres son muy pobres.

El estudio “Panorama Social de América latina” sitúa el índice de pobreza de Honduras en un 67%: siete de cada diez ciudadanos viven en condiciones precarias. La situación tiene múltiples factores: el desarrollo económico se ha basado en la agricultura y la pesca, quedándose la industria un poco aparte. Este sistema ha causado la aparición de grandes terratenientes que controlan la tierra -ahora ya cuentan hasta con empresas como soporte- y el ciudadano medio se ve obligado a una vida de asalariado. Honduras, además, no cuenta con sistema educativo preescolar obligatoria, por lo que los niños se van abocados a una vida de trabajo de forma temprana. Por último, las bandas y el narcotráfico se han hecho fuertes ante los problemas de orden en el país. El panorama no es bueno.

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Platos típicos hondureños

Un tamale, palto hondureño La gastronomía es una de las esencias de los pueblos. Define la relación de sus habitantes con los productos que ofrece la riqueza natural de la tierra madre y relata la historia de sus moradores y sus hábitos de consumo. Es una de las esencias del ser humano, de ahí que haya tantas cunas gastronómicas como colectivos humanos horadan el planeta tierra. Y Honduras no escapa a esta tendencia. Los platos típicos hondureños, como no podía ser de otra forma, integran un grupo de recetas que define la cultura de los también llamados “catrachos”.

De la baleada a los mariscos autóctonos

Una de las recetas más presentes en el imaginario colectivo de la cocina hondureña es la “Baleada”. Similar a las tortillas de trigo presentes en otras cocinas americanas -o a los crepes o las pizzas tapadas si queremos hilar fino y encontrar “primos” del viejo continente- se trata de una tortilla de trigo medianas dimensiones -suele ocupar el diámetro de un plato- rellenada por frijoles y un amplio surtido de condimentos: queso, carnes, etc. El origen de su nombre tiene dos teorías. La más aceptada es el hecho de que al estar hecha de frijoles cuando se muerde uno de los extremos de la tortilla es muy usual que algo salga disparado “como una bala”.

La segunda, menos conocida, se atribuye a una supuesta inventora, a la que dispararon en la pierna mientras vendía sus productos gastronómicos. Una vez recuperada la señora, cuando la gente quería ir a probar sus famosas tortas decía vamos a comer a la “baleada”. Sea como fuere, hablamos de uno de los platos hondureños más conocidos, que se adapta a todo tipo de paladares. Los habitantes de Honduras lo suelen consumir en el desayuno o la cena. Al ser un pueblo pesquero, los mariscos también integran un gran grupo de platos en la cocina “catracha”. Servidos de muchas formas -en sopas, con tortas- los productos del mar cuentan con una amplia influencia en la despensa hondureña.

Los postres

Entre los platos más típicos de Honduras nos encontramos con una variada gama de postres, que convierten el final de la velada gastronomía en un gusto para el paladar. Nos encontramos con bebidas endulzadas como el Atole -hecho con agua o leche a través de la cocción de maíz y endulzado de mil y una formas-. También nos encontramos con recetas donde la leche es el elemento clave -arroz con leche, ponche de leche- y con platos endulzados a base de miel, donde frutas de la zona -ayote, coyoles, yucas- son los protagonistas.

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Cinco cosas que ver en Honduras

Visitar en país hondureño Calas de arena de tonos blancos o negros, que forman un claroscuro natural acompañado de las olas que mece el gran caribe con tranquilidad. Ruinas arqueológicas que muestran el paso por la tierra del gran imperio maya, una dinastía llena de enigmas y muy avanzada en conocimientos. Ciudades desarrolladas que respiran el aire de las grandes capitales y atestiguan el actual “way of life” del ser humano del siglo XXI. Zonas coloniales, donde el devenir del tiempo pasa más lento, donde la historia está marcada en el ADN de sus habitantes. Grandes parques naturales, porciones terrestres ajenas a la mano del hombre y en las que el planeta tierra se muestra con su belleza primigenia. Nosotros hemos elegido cinco cosas que ver en Honduras. Completar el resto del viaje es tarea tuya.

Del sol y playa a la historia del imperio maya

Uno de los rincones más conocidos de honduras es el archipiélago bautizado como “Islas de la bahía”. Formado por las islas Roatán, Guaja y Utila. Con más de 230 kilómetros cuadrados de extensión, hablamos de un amplio paraje natural compuesto por gran cantidad de atractivos: playas de infinita arena blanca -o negra-, aguas cristalinas de tonos turquesas, interminables arrecifes de coral, cascadas, ríos, bosques, selvas, especies autóctonas de animales y plantas… las “Islas de la Bahía” son una de las cinco cosas que no te debes perder si viajas a Honduras. Roatán es la capital y se confirma como una ubicación de modelo turístico asentado, con un puerto y un aeropuerto internacionales. El segundo emplazamiento a destacar es Copán. Quizá menos conocido que otros complejos arqueológicos del período maya, hablamos de uno de esos lugares que atestiguan por sí solos el paso del tiempo y que presenta el estilo inconfundible del imperio que lo habito. La tercera etapa de este primer bloque es la capital Tegucigalpa, que tiene al “Cristo de Picacho” como privilegiada atalaya que vigila y todo lo ve.

Esencia colonial y naturaleza en estado puro

Comayagua es nuestro siguiente destino en este tour no lineal por cinco de las cosas que no nos podemos perder si viajamos a Honduras. Fundada por los invasores españoles y situada casi a 1700 pies del nivel del mar, hablamos de una ciudad que respira aire colonial y que se está convirtiendo en una de las nuevas cunas turísticas del país. Uno de sus principales atractivos es la catedral, uno de esos edificios en los que se dan la mano la cultura católica que trajeron los visitantes del viejo continente y las actuales creencias de la gente. Por último, echaremos un vistazo al parque nacional Cusuco. Las especies animales autóctonas -pumas, monos, tucanes, etc- y una gran cantidad de raros insectos se dan la mano con multitud de especies vegetales.

Destacan, entre otros, los ejemplares de helechos gigantes, que logran alcanzar hasta veinte metros de altura. El parque es una zona de altas precipitaciones y está constantemente bañado por una tenue niebla, que le otorga un aire de ubicación encantada. Senderismo, acampada, ornitología… muchas son las actividades a realizar en sus más de 220 kilómetros cuadrados.
Cinco cosas que ver en Honduras. Cinco ubicaciones que no deben faltar en tu viaje.

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