Honduras, sistema político y social actual

Honduras, país sudamericano Honduras se ha vuelto en los últimos años en un país convulso, donde los problemas sociales sacuden los cimientos de una República que aún tiene mucho camino por recorrer. Porfirio Lobo es el presidente actual y tiene la difícil tarea de ensamblar una nación desnutrida por el hambre de los más desfavorecidos, castigada por el narcotráfico y las bandas y subyugada por los llamados poderes de facto, que no dudan a la hora de ejercer su influencia si se ven amenazados. Así, este empresario agrícola debe trabajar en muchas vertientes para aplacar una gran multitud frentes y debe vigilar para no crearse muchos enemigos, ya que podría pasarle como al destituido Manuel Zelaya y su sempiterno gorro de cowboy. Honduras podría definirse como un polvorín, como un país que posee una constitución que otorga fundamentos teóricos a sus sistemas político y social. Lo malo es que, como en la mayoría de casos, una cosa es la teoría y otra la práctica. El desarrollo de una casi nunca va aparejado al de la otra.

Tres poderes: legislativo, ejecutivo y judicial.

El sistema político actual de Honduras tiene grandes vínculos con el desarrollo teórico de la democracia moderna. Es una república que comparte la teoría de la separación de tres poderes autónomos -legislativo, ejecutivo y judicial- confeccionada en los albores del siglo XVIII por autores como Rosseau y Montesquieu. Democracia es la palabra clave, ya que la separación en tres ramas de poder tiene como principal función la garantización de una justicia y gobiernos equitativos, iguales para todo el pueblo. Aunque luego las cosas no sean así.

El poder legislativo -la capacidad de redactar reglamentos que actúen como leyes- recae en el Congreso de los Diputados, elegido por sufragio directo. Sin embargo, la historia del país -con elecciones llenas de problemas y golpes de Estado- ha causado que el alcance de estos se haya visto ensombrecido. Ahora, parece que las cosas van por buen cauce. El poder ejecutivo -capacidad para hacer cumplir las leyes- recae en el Gobierno. El jefe de Estado actual es Porfirio Lobo y tiene una ardua tarea por delante. El poder judicial está en manos de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, con magistrados electos por períodos de siete años, que son los garantes encargados de impartir justicia. Los fundamentos están cimentados, vemos la realidad.

Sistema social

Al estudiar los sistemas político y social en Honduras nos damos cuenta de la diferenciación de clases existente en el país. Tal como ocurre en muchos naciones de su continente, Honduras define el arquetipo de nación donde los ricos son muy ricos y los pobres son muy pobres.

El estudio “Panorama Social de América latina” sitúa el índice de pobreza de Honduras en un 67%: siete de cada diez ciudadanos viven en condiciones precarias. La situación tiene múltiples factores: el desarrollo económico se ha basado en la agricultura y la pesca, quedándose la industria un poco aparte. Este sistema ha causado la aparición de grandes terratenientes que controlan la tierra -ahora ya cuentan hasta con empresas como soporte- y el ciudadano medio se ve obligado a una vida de asalariado. Honduras, además, no cuenta con sistema educativo preescolar obligatoria, por lo que los niños se van abocados a una vida de trabajo de forma temprana. Por último, las bandas y el narcotráfico se han hecho fuertes ante los problemas de orden en el país. El panorama no es bueno.

Imagen de vepar5 – Fotolia.comSimilar Posts: